Esto no es pereza
Desde hace un mes...
tay y yo estamos montando una yurta. Será nuestro nuevo hogar temporal a partir de mediados de julio. Unas cuantas mañanas a la semana vamos allí para montarlo todo junto con el propietario del terreno y de la yurta. Cavar, acarrear, medir, montar… es toda una aventura y el calor determina cómo transcurre el día.
En las mañanas más frescas todo va sobre ruedas. Todos tenemos energía, el ritmo es mejor y el tiempo vuela. Pero en los días en que el calor se hace notar desde temprano, se nota enseguida. Todo va un poco más lento. Trabajamos, pero de otra manera, algo más conscientemente, con más pausas; me mareo más rápido y buscamos la sombra tanto como podemos.
Y luego nos vamos a casa a comer. Por la tarde suelo trabajar con el ordenador o estudiar, así mi cuerpo puede descansar físicamente. En los días más frescos eso funciona de maravilla, pero en los días calurosos noto que se me cierran los ojos, mi cuerpo me dice: «Ya basta». una siestita de quince minutos, a veces algo menos, a veces algo más, y después vuelvo a estar bien.
Esa siesta no es pereza...
…es el verano.
En el Ayurveda, no se recomienda dormir durante el día a la mayoría de las personas, porque ralentiza la digestión y te hace sentir pesado y aturdido. Pero en verano hay una excepción. El calor agota el cuerpo, que trabaja duro para mantenerse fresco, y además los días son más largos.
Lo mismo se aplica a lo que comes...
a qué hora comes, a qué hora te acuestas y a qué hora te levantas.
El verano exige un ritmo diferente al del invierno, porque el sol tiene un ritmo e intensidad distinto. Y eso no es mejor ni peor, simplemente es diferente. Y cuanto más te adaptes a ello, menos te jugará en contra tu cuerpo.
¿Has notado ya que el calor cambia un poco lo que necesitas?
mucho amor,
Rianne